Ediciones Anab
Logo
TESOROS DE ESPIRITUALIDAD
Para los Católicos de hoy
 

   Cómo Superar los Momentos de Dolor
 

 Aquí estoy, Señor:  

   Me tienes en tu presencia amorosa. He venido a verte y hablar contigo. Aún no encuentro respuestas a mis inquietudes.

¿Quién eres tú?

¿Quién soy yo?

¿Qué deseas de mí?

¿Cómo puedo encontrarte? 

¿Por qué el sufrimiento?

¿Por qué a veces siento que no puedo más?

    Hay  tanto que deseo saber.

                            *  *  *

   Hijo mío: Si supieras cuánto te amo. Si tuvieras un poquito de fe. Si te animaras a confiar en mis designios. Si me buscaras con más frecuencia.  Entonces, tu vida cambiaría. Serías inmensamente feliz.

                          
                                              CAPITULO UNO

¿Sufres?

Lo sé, hay tanto sufrimiento a nuestro alrededor.  No comprendemos por qué debemos padecer este dolor sin fin. Un familiar cercano que ha fallecido, la falta de amor en el hogar, las muchas necesidades que no podemos suplir, el sentirnos solos y abandonados.

Recuerdo a una ancianita que solía visitar para llevarle la comunión. Estaba tan débil que no podía pararse de su cama.

Una vez me dijo:

   —Ya  ve cuánto sufro.

Le respondí con aquellas palabras sobrenaturales que san Josemaría Escrivá, siendo un joven sacerdote,  le susurró a un enfermo, tras administrarle los santos oleos:                   

 —Bendito sea el dolor. Glorificado sea el dolor.

Y le expliqué el sentido del sufrimiento ofrecido a Dios.

Ella se quedaba tranquila, serena. Y tomándome de la mano me decía:

   —Hay  tanto por qué ofrecer.

   —Así es — le respondí.

Cerraba sus ojos y se quedaba reposando, meditando su vida, soportando el dolor.

   La verdad es que Dios nunca nos abandona.    Soy testigo de cómo ha cambiado la vida de muchos a mi alrededor. Han aprendido a reconocer que “Dios está vivo, y nos ama”.  ¿Cómo no amarlo? ¿Cómo no anhelar estar en su presencia?

Hace unos días me contaron la historia de este hombre al que le descubrieron un cáncer terminal.  Estaba joven,  casado y  tenía tres hijos pequeños. Ese día tomó su auto y se fue a  dar  vueltas, sin poder contener su dolor y su angustia.  mientras le reclamaba a Dios: “¿por qué a mí?, ¿por qué a mí?”  Lloraba acongojado sin poder contenerse.  De pronto sintió  una  dulce presencia, como  una suave brisa  que lo envolvía, y escuchó con la claridad del día, una voz amable  que le dijo:  “No temas. Yo estoy contigo”. 

   La dulce presencia de Dios siempre me ha cautivado. He sentido su mano amorosa en lo cotidiano, lo natural y lo sencillo.  

   Mi esposa y yo tenemos cuatro hijos maravillosos. Cuando Claudio Guillermo estaba pequeño, solíamos decirle: “Lo más importante es la familia”, hasta que un día  nos replicó: “Dios  y la  familia”.

     He allí el secreto de la verdadera felicidad. Vivir en la presencia de Dios. Convertir nuestra familia en un santuario, donde nos sintamos amados, protegidos y seguros.

       Este libro, querido lector, fue escrito para ti.  Te ayudará a  reencontrarte con  el Padre Eterno y su Amor infinito.

      Sólo Dios es la respuesta. No hay más. Con  Él, a  tu  lado, serás feliz. Tu vida dará un  giro inesperado, remontarás los momentos de dolor  y  alcanzarás la Paz